CYS domótica: Optimización de los usos y costumbres en las instalaciones eléctricas
25-01-2009
En estos tiempos en los que vivimos, cada día es más importante racionalizar el uso de la electricidad, tanto en los domicilios como en las empresas.
En los domicilios es un acto de responsabilidad y de educación; pero no deja de ser una opción voluntaria ya que el recibo lo paga cada usuario. En las empresas el derroche energético se convierte en auténtica negligencia, porque cada Euro que se consume de más es un menor ingreso en la cuenta de resultados. Y además, en ambos casos se trata de una falta de solidaridad con el entorno medioambiental ya que se provoca una mayor emisión de CO2 a la atmósfera de forma innecesaria.
Para poder saber si estamos consumiendo de forma eficiente en nuestra empresa debemos realizar una sencilla auditoria energética para conocer la situación real en la que nos encontramos; y partiendo de este punto podremos aplicar medidas eficaces para mejorar.
Un probado sistema para conocer si nuestros usos y costumbres relativos al consumo eléctrico son los adecuados, es la instalación de un gestor de consumo eléctrico (p. ej. “econectric”), que nos permite sintonizar nuestros propios puntos de referencia en cuanto a los consumos de nuestra instalación eléctrica: Gasto mínimo o de ausencia; gasto habitual o de presencia y gasto máximo o de seguridad.
Disponer de estos puntos de referencia nos permite poder modelizar nuestro gasto eléctrico, ya que podremos confeccionar un modelo diario de lo que deberíamos gastar y contrastarlo después con el gasto real que se ha producido; sin tener que esperar a recibir y pagar la factura eléctrica.
La optimización de los usos y costumbres en las instalaciones eléctricas, se realiza analizando cuándo, dónde y por qué gastamos determinada electricidad innecesariamente; y nos brinda una nueva posibilidad, hasta ahora muy difícil de de lograr, como es poder modificar en tiempo real los usos y costumbres para que no se produzcan dichos gastos innecesarios.
La tendencia a nivel internacional ya no es sólo comprar nuevos aparatos y maquinaria de bajo consumo eléctrico, sino incidir en cómo se consume la electricidad en cada momento para ser más eficaces evitando los consumos instantáneos no deseados. Estos gastos no deseados, superiores incluso al 30% del total del consumo, se originan por causas muy diversas: Fallos y funcionamientos anómalos de equipos e iluminaciones (aprox. un 10%); olvidos y negligencias (aprox. un 5%); consumos latentes ocultos y stand-by (aprox. un 5%); así como sobrecargas debidas a la propia demanda eléctrica por excesos de contratación de potencia y penalizaciones (aprox. un 5%).
Como conclusión puede afirmarse que, dados los actuales medios técnicos disponibles, todo usuario de energía eléctrica tiene hoy ya en su mano la posibilidad real de reducir su gasto eléctrico entre un 15% y un 30%, por lo que debemos concienciarnos que ello debe asumirse como una obligación social, además de un derecho doméstico e industrial.